Bienvenidas/os a IA en la era digital, un blog que te brindará contenido referido a la comunicación en todas sus expresiones. En este espacio, exploraremos una de las tendencias más fascinantes y revolucionarias de nuestro tiempo: la convergencia entre la Inteligencia Artificial (IA) y la comunicación.

La Inteligencia Artificial avanza a pasos agigantados y en este blog pretendemos acompañarte para ir descubriendo juntas/os cómo impacta ésta tecnología en la comunicación, sus posibilidades, limitaciones, novedades y tips.

La IA ha llegado para transformar la forma en que nos comunicamos, impactando desde el ámbito personal hasta el empresarial. En este espacio, descubriremos cómo la IA está moldeando nuestras interacciones y revolucionando el mundo de la comunicación. Sin dejar de ver que también es un reflejo de la realidad a la hora de observar estadísticas donde marca nulo compromiso de crear inteligencia artificial con perspectiva de género.

¡Te invitamos a sumarte a esta exploración!

Ayer es hoy: ¿La realidad que supera la ficción?

 


En este post vamos a hablar de aquello que el cine mostró hace un tiempo y hoy se convierte en un avance tecnológico que forma parte de nuestra realidad cotidiana.


Hace años que el cine se nos adelanta en términos de imaginar nuevas realidades posibles en materia de avances tecnológicos. Tomemos como ejemplo una película estrenada hace más de 20 años: "Minority Report" o "Sentencia Previa" para nosotros.

Brevemente, la historia protagonizada por Tom Cruise transcurre en el año 2054 y gira en torno a una tecnología que permite que las visiones de los llamados “precognitivos” se adelanten a cualquier ilícito. Los precognitivos son humanos nacidos con un don de ver el futuro. Estas habilidades son utilizadas por la policía del Departamento de PreCrimen para apresar a las personas antes de que comentan los delitos. En la trama, este sistema funciona en un estado de los Estados Unidos y se está debatiendo la posibilidad de hacerlo a nivel nacional. El énfasis para lograrlo se pone en presentar esta tecnología como infalible y super exitosa en términos de reducir a números ínfimos la tasa de criminalidad y alcanzar la utopía de un mundo sin crímenes. Aquí los medios de comunicación y la publicidad cumplen un rol central, al servicio de su promoción.

El cine se nos adelanta

Lo interesante de esta película, como de tantas otras, tiene que ver con el cuestionamiento de la infalibilidad de la tecnología, con las redes de poder que se tejen en su manejo que la hacen cualquier cosa menos neutral.

Intereses políticos se esconden detrás de su empleo.  Pero también se evidencian cuestionamientos morales y éticos, siguiendo con el ejemplo elegido: ¿es lícito encarcelar a una persona sólo porque se presume que va a cometer un crimen? ¿Dónde queda la voluntad de esa persona de elegir otra cosa, un futuro alternativo?

Justicia, poder, seguridad y tecnología se entrecruzan permanentemente. También se suscita el debate en torno a qué es esta tecnología: un símbolo de esperanza o una simple herramienta, meros filtros que reconocen patrones.

Lo cierto es que muchas de las tecnologías que vemos en el film son de uso cotidiano para nosotros. Pensemos, por ejemplo, en el reconocimiento facial. Se trata de una tecnología que recoge una serie de datos biométricos que permite reconocer, comprobar la identidad de una persona a partir de una foto o video de su rostro. Sin ir más lejos es el tipo de tecnología que emplean los bancos,  al momento de abrir una cuenta bancaria a través de internet.


En este sentido podemos mencionar el caso del Banco Provincia de Buenos Aires y su “Cuenta DNI” o Mercado Pago cuando emplea esta tecnología con el fin de comprobar la identidad del usuario titular de la cuenta previamente registrado. Este último utiliza la tecnología provista por una empresa llamada FaceTec, fundada en 2013.

Tecnologías como el reconocimiento a través de datos biométricos empleados para corroborar nuestra identidad, son sin duda en muchos casos como una medida de seguridad necesaria en tiempos de ciber estafas. Pero ¿qué pasa con nuestros datos? ¿Quedan en manos de empresas privadas? ¿Tenemos control real sobre ellos?.  De manera más general ¿qué provocan estos avances en la sociedad? ¿qué se discute en torno a este tópico?

El debate toma los medios

Recientemente, un número importante de científicos y expertos en tecnología, encabezados por Elon Musk (CEO de Tesla) firmaron una carta abierta pidiendo el cese de las investigaciones en IA de alta potencia. En ella señalan los peligros de seguir desarrollando una tecnología cuya dirección e implicancias  desconocen, incluso, sus propios desarrolladores.

Uno de los argumentos que señalan los firmantes de la carta para solicitar el cese del entrenamiento de IA, es que estos sistemas pueden representar riesgos profundos para la sociedad y la humanidad, al tiempo que “ya han empezado a competir con los humanos en tareas generales”. Esta suerte de “reemplazo del humano por la maquina” que se plantea en la carta es desestimado por profesionales como el filósofo e ingeniero informático Yuk Hui en un interesante artículo titulado “Sobre el límite de la Inteligencia Artificial”.

En este escrito Yuk Hui considera que el fin de la humanidad tiene menos que ver con la hipótesis de un reemplazo completo de los seres humanos por las máquinas, que con el hecho de que la inteligencia de las máquinas transforme a los humanos en una medida que excede nuestra imaginación.

Esta idea, sumada al llamado que hacen los firmantes de la carta abierta a los Estados a intervenir en el desarrollo de las regulaciones relativas de las IA, abre una serie de preguntas quizá incómodas pero necesarias:

¿en qué medida personajes como Elon Musk tuvieron una preocupación “repentina” por la seguridad, los riesgos, la inequidad, los falseamientos, entre otros problema, que pueden derivarse del libre uso y desarrollo de las IA y en qué medida fueron superados por sus propias creaciones? ¿Están dispuestos a cumplir en igual medida con las regulaciones ya existentes en relación, por ejemplo, al uso de los datos personales de los usuarios de las redes sociales? ¿Están dispuestos a anteponer el mentado “bienestar de la humanidad” a sus intereses económicos? La carta no habla de acceso a la tecnología, ni de desigualdades, ni de los intereses corporativos que promueven las investigaciones en IA.

Entonces, una pausa de 6 meses, ¿es realmente un plazo suficiente para “salvar a la humanidad” de las consecuencias de seguir utilizando y desarrollando entrenamientos más avanzados de IA? ¿Es suficiente para debatir, acordar, promover protocolos y hacer cumplir legislaciones y regulaciones?

Entre la ficción del cine y la realidad, el tema de los límites y posibilidades de la tecnología y los desarrollos de la inteligencia artificial, despiertan el interés de la industria cinematográfica (desde hace tiempo), los medios de comunicación, profesionales y usuarios. Asimismo esta cuestión genera más preguntas que certezas. El caso disparador de la película y los ejemplos de nuestra realidad, no son los únicos, pero pueden servir como iniciadores de debates y reflexiones, que como vemos ya están en marcha.


Hasta la próxima!




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