Ayer es hoy: ¿La realidad que supera la ficción?
En este post vamos a hablar de aquello que el cine mostró hace un tiempo y hoy se convierte en un avance tecnológico que forma parte de nuestra realidad cotidiana.
Lo interesante
de esta película, como de tantas otras, tiene que ver con el cuestionamiento de
la infalibilidad de la tecnología, con las redes de poder que se tejen en su
manejo que la hacen cualquier cosa menos neutral.
Intereses
políticos se esconden detrás de su empleo.
Pero también se evidencian cuestionamientos morales y éticos, siguiendo
con el ejemplo elegido: ¿es lícito encarcelar a una persona sólo porque se
presume que va a cometer un crimen? ¿Dónde queda la voluntad de esa persona de
elegir otra cosa, un futuro alternativo?
Justicia, poder, seguridad y tecnología se entrecruzan permanentemente. También se suscita el debate en
torno a qué es esta tecnología: un símbolo de esperanza o una simple
herramienta, meros filtros que reconocen patrones.
Lo cierto es que muchas de las tecnologías que vemos en el film son de uso cotidiano para nosotros. Pensemos, por ejemplo, en el reconocimiento facial. Se trata de una tecnología que recoge una serie de datos biométricos que permite reconocer, comprobar la identidad de una persona a partir de una foto o video de su rostro. Sin ir más lejos es el tipo de tecnología que emplean los bancos, al momento de abrir una cuenta bancaria a través de internet.
En este sentido podemos mencionar el caso del Banco Provincia de Buenos Aires y su “Cuenta DNI” o Mercado Pago cuando emplea esta tecnología con el fin de comprobar la identidad del usuario titular de la cuenta previamente registrado. Este último utiliza la tecnología provista por una empresa llamada FaceTec, fundada en 2013.
Recientemente, un número
importante de científicos y expertos en tecnología, encabezados por Elon Musk
(CEO de Tesla) firmaron una carta abierta pidiendo el cese de las investigaciones en IA de alta potencia. En ella señalan
los peligros de seguir desarrollando una tecnología cuya dirección e
implicancias desconocen, incluso, sus
propios desarrolladores.
Uno de los argumentos que señalan los firmantes
de la carta para solicitar el cese del entrenamiento de IA, es que estos
sistemas pueden representar riesgos profundos para la sociedad y la humanidad,
al tiempo que “ya han empezado a competir con los humanos en tareas generales”.
Esta suerte de “reemplazo del humano por la maquina” que se plantea en la carta
es desestimado por profesionales como el filósofo e ingeniero informático Yuk Hui en un interesante
artículo titulado “Sobre el límite de la Inteligencia Artificial”.
En este escrito Yuk Hui considera que el fin de
la humanidad tiene menos que ver con la hipótesis de un reemplazo completo de
los seres humanos por las máquinas, que con el hecho de que la inteligencia de
las máquinas transforme a los humanos en una medida que excede nuestra
imaginación.
Esta idea, sumada al llamado que hacen los
firmantes de la carta abierta a los Estados a intervenir en el desarrollo de
las regulaciones relativas de las IA, abre una serie de preguntas quizá
incómodas pero necesarias:
¿en qué medida personajes como Elon Musk
tuvieron una preocupación “repentina” por la seguridad, los riesgos, la
inequidad, los falseamientos, entre otros problema, que pueden derivarse del
libre uso y desarrollo de las IA y en qué medida fueron superados por sus
propias creaciones? ¿Están dispuestos a cumplir en igual medida con las
regulaciones ya existentes en relación, por ejemplo, al uso de los datos
personales de los usuarios de las redes sociales? ¿Están dispuestos a anteponer
el mentado “bienestar de la humanidad” a sus intereses económicos? La carta no
habla de acceso a la tecnología, ni de desigualdades, ni de los intereses
corporativos que promueven las investigaciones en IA.
Entonces, una pausa de 6 meses, ¿es realmente
un plazo suficiente para “salvar a la humanidad” de las consecuencias de seguir
utilizando y desarrollando entrenamientos más avanzados de IA? ¿Es suficiente
para debatir, acordar, promover protocolos y hacer cumplir legislaciones y
regulaciones?
Entre la ficción del cine y la realidad, el
tema de los límites y posibilidades de la tecnología y los desarrollos de la
inteligencia artificial, despiertan el interés de la industria cinematográfica
(desde hace tiempo), los medios de comunicación, profesionales y usuarios. Asimismo
esta cuestión genera más preguntas que certezas. El caso disparador de
la película y los ejemplos de nuestra realidad, no son los únicos, pero pueden
servir como iniciadores de debates y reflexiones, que como vemos ya están en
marcha.
Hasta la próxima!

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